¿Qué estamos haciendo en América Latina para conservar nuestro patrimonio? El ejemplo desde la televisión comunitaria.

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Por Marco Fidel Suárez Bedoya

Bajo el riesgo de perder credibilidad, creo que la forma de contar esta experiencia es en primera persona. Vivo en Jardín, un pueblo colombiano, escondido en un rinconcito de la cordillera andina, que basa su economía en el café y el turismo, y que es reconocido como Pueblo Patrimonio por el bello estilo colonial que presentan las fachadas de sus casas, por su Resguardo Indígena y por su exuberante riqueza natural en la que se destacan especies endémicas. El Decreto Presidencial 1132 del 24 de abril de 1985, declara como Monumento Nacional el conjunto del parque principal de este municipio. Por su parte, la comunidad jardineña posee un conjunto de bienes simbólicos que hacen parte de su herencia, riqueza e identidad, y a los cuales considera patrimoniales.

En Jardín, mientras gozamos de semejante distinción, el museo de historia local, ubicado en una de las casas más antiguas del municipio, se cae a pedazos y rara vez se permite el ingreso de visitantes. No es falta de voluntad de las administraciones locales sino que, en Colombia, proteger los inmuebles patrimoniales resulta ser una gestión desgastante, todo un desafío del que muchos líderes desisten o que simplemente pierde fuerza en cada cuatrienio. Las estrategias por conservar el patrimonio, por lo menos desde el sector público, son escasas o muy burocráticas.



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En este contexto, y desde mis años de pregrado, me hacía la misma pregunta del título: ¿qué estamos haciendo para conservar nuestro patrimonio? A veces los investigadores y estudiantes olvidamos los pequeños detalles, olvidamos buscar en lo micro esas pequeñas acciones que redundan magníficamente en lo macro. Quizás la respuesta a esa pregunta, que hoy compartimos, esté frente a nuestros propios ojos: iniciativas comunitarias que avanzan silenciosamente, con esmero, muchas veces sin ser conscientes de su potencial protector. Es el caso de Antena 4, un canal de televisión comunitaria, pequeño, con un alcance local, que desde sus orígenes viene exaltando en sus contenidos el patrimonio jardineño y que, sin saberlo, podría estar creando una herramienta comunicativa y pedagógica de gran valor, una herramienta que podría ser eficaz para que el público comprenda la importancia de la identidad cultural que, a fin de cuentas, no es más que nuestro patrimonio en sus diversas categorías.

Antena 4 es un medio que por su capacidad técnica emite pocos programas pero crea un buen número de contenidos propios basados en tres objetivos fundamentales: informar, entretener y educar. Este medio se ha otorgado, tal como reza en su misión organizacional, el objetivo de “ayudar en la recuperación y construcción tanto de la memoria oral como de la identidad y el patrimonio cultural del municipio de Jardín y sus habitantes”

Recordemos que el patrimonio de un grupo humano es el conjunto de bienes y manifestaciones culturales que expresan su identidad, que poseen un carácter simbólico y que se heredan entre generaciones. Es un asunto que se construye socialmente. No podemos desconocer el poder que tiene la comunicación para divulgar visiones y representaciones del mundo y, por tanto, de nuestro patrimonio. La comunicación puede ser un instrumento social para la formación, difusión y apropiación del patrimonio de una comunidad, incluso de una nación.

Partiendo de esas premisas, en el año 2016 llevé a cabo un análisis de los contenidos emitidos durante dos meses en la programación propia de Antena 4, bajo un enfoque teórico-metodológico que intentó combinar lo cuantitativo con lo cualitativo. Ese análisis mostró que en tan solo 41 programas hay un total de 282 alusiones directas al patrimonio cultural de Jardín, entendidas estas como imágenes, sonidos, personajes, textos escritos y textos hablados. En ellas, priman las imágenes del patrimonio inmueble del municipio (45%). En el aspecto cualitativo, se encontró que la mayoría de temas inducidos por los relatores, tanto presentadores como invitados, aluden a la conservación del patrimonio y exaltan, a veces de manera inconsciente, los elementos patrimoniales de la localidad, especialmente los que pertenecen a las categorías de patrimonio vivo e inmaterial.

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Entre esos programas sometidos a análisis destaca uno denominado Memorias que goza de mayor audiencia y mayor número de emisiones, y que consiste en la recuperación de contenidos audiovisuales, generalmente entrevistas a adultos mayores, en los que se habla de la cotidianidad y cómo esta repercute en la historia local. Memorias convierte en patrimonio la voz de nuestros abuelos. Quizás fue esa, una de las razones por las que el Ministerio de Cultura apoyó la realización del programa durante una de sus temporadas y permitió, además, que los episodios de esta permanezcan celosamente custodiados por el centro de historia local.

Antena 4 sigue hoy con su labor y Memorias continúa al aire. Habría que preguntarse por la influencia de esta actividad comunicativa en los televidentes y para obtener respuesta, se hace necesario un estudio de impacto que nos permita saber a ciencia cierta el papel e influencia del medio en la construcción social del patrimonio jardineño. Sin embargo, tenemos indicios para creer que esa relación es de considerable importancia.

Por otro lado, y como bien lo ha explicado Néstor García Canclini, los medios de comunicación, sean grandes o pequeños, cometen un error, o tienen riesgo de cometerlo, al presentar una visión de patrimonio que sólo apela a una contemplación del mismo y lo convierte en un motor del turismo. Es imperativo trascender de esa mirada tradicional para alcanzar una visión crítica de lo que realmente significa conservar nuestra identidad cultural, sin desconocer la fuente de economía sostenible que puede significar el patrimonio. Para ello, necesitamos formar, educar y concientizar a la población sobre sus bienes patrimoniales, no solo los arcaicos sino también los emergentes, pues, al ser una construcción social, hay muchos elementos del presente que son dignos de convertirse en patrimonio tanto para las actuales como para las futuras generaciones.

Finalmente me atrevo a decir que, involuntariamente, hemos descubierto otra forma de conservar nuestro patrimonio en América Latina, y la estamos ejecutando en este momento: hablando, escribiendo y leyendo sobre él, desde lo académico, lo experiencial y lo cotidiano.

 

Bibliografía

García Canclini, N. (1999). Los usos sociales del patrimonio cultural. Patrimonio etnológico: nuevas perspectivas de estudio. Coord. por Aguilar Criado, E. ISBN 84-8266-093-4. Pp. 16-33.

Martín Serrano, M. (2004). La producción social de comunicación. Tercera Edición. Madrid: Alianza Editorial.

Suárez Bedoya, M. F. (2016). El patrimonio en la televisión comunitaria. Análisis de contenidos del canal comunitario Antena 4 de Jardín, Antioquia. [Trabajo de Grado]. Universidad de Antioquia.