¿ Por qué los migrantes pueden llegar a ser un factor y actor de desarrollo?

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Por Valentina Rodriguez Tamayo

La migración es un factor positivo y natural que ha existido desde el inicio de la historia de la humanidad. Son muchos los factores que influyen en la decisión de migrar, bien sea tener mejores oportunidades económicas, estudio, escapar de conflictos, abusos o desastres naturales. Organismos internacionales como la OIT y OIM demostraron que la búsqueda de una mejor calidad de vida y condiciones óptimas de trabajo son los principales factores, por lo que la migración debe ser vista como como un factor constante en el sistema económico mundial.

Todos los migrantes son agentes de cambio en la medida que pueden contribuir al desarrollo a través del uso y generación de recursos benéficos. La migración tiene salida y entrada, y cuando muchos migrantes regresan a su lugar de origen arriban con infinidad de nuevos y valiosos conocimientos que gracias a la experiencia que adquirieron en el extranjero pueden aprovechar iniciando emprendimientos laborales, labores sociales, impactar la sociedad con efectos multiplicadores y aumentar el desarrollo local sostenible. Según Naciones Unidas en 2019 el número de migrantes
internacionales fue de 272 millones en todo el mundo y una de cada treinta personas es migrante, lo cual indica que al haber tantos seres humanos desplazándose deben existir nuevas formas de plantear el impacto positivo de las migraciones, reforzando el valor de las culturas y el vínculo con los derechos humanos. Los migrantes tienen niveles de educación más altos que aquellos que no migran en sus comunidades, por lo que ellos ayudan a aumentar los grados académicos, reducir la mortalidad infantil, las tasas de crimen y son una muy importantes dentro de la economía nacional por la mano de obra que aportan.

Este desarrollo abre nuevas posibilidades: ir más allá de las labores de atención a los inmigrantes en sus territorios, ampliar la acción hacia el exterior, aprender de culturas vecinas, estudiar las raíces de esta cultura y tomar todo lo bueno, maravilloso y positivo que tiene para ofrecer. Los migrantes son seres humanos que viajan con sueños, esperanzas y anhelos, si ellos favorecen tanto al país de acogida, ¿por qué no les ayudamos también nosotros? Construyamos sociedades inclusivas, un mundo donde no haya fronteras y hagamos respetar los derechos de cada persona a partir del amor, la empatía y la solidaridad. No hay que temerle a los inmigrantes, hay que temerle a los prejuicios.