Migración climática y justicia ambiental

Autor/a: Alejandra Montealegre


Uno de los problemas más grandes que se avecinan en temas de migración, además de las guerras, es el cambio climático.


La migración por cambio climático ha sacado a relucir una de las mayores injusticias de nuestra humanidad: la injusticia climática. Estamos destruyendo nuestros territorios para alimentar a otros muy lejanos. No existe una protección real para los migrantes, ni políticas públicas inmediatas que acompañen de manera adecuada los flujos migratorios. Además, las zonas más pobres y los países con menos recursos están cargando con el peso de decisiones tomadas por empresarios y países desarrollados que no son conscientes —o no quieren serlo— del impacto ambiental que generan. Y, sobre todo, seguimos pensando que, por estar en otros continentes, no tenemos que intervenir.

Pero Australia ha enfrentado grandes incendios y la pérdida de parte de su franja coralina, una de las más grandes del mundo y fundamental para la regulación del clima. En África, los desiertos son cada vez más extensos y las zonas de cultivo cada vez más pequeñas. Mientras tanto, la Amazonía brasileña se tala para expandir la frontera agropecuaria y alimentar el consumo de los países desarrollados. Todo esto genera alteraciones climáticas que también afectan la región andina, con corrientes de aire más intensas y fenómenos extremos como El Niño.
El planeta está hiperconectado, y cada vez más organizaciones quieren ser parte de la conversación. Las comunidades indígenas, por ejemplo, protegen el 80 % de la biodiversidad del planeta, pero reciben menos del 1 % del financiamiento destinado a asuntos ambientales. Los jóvenes también están liderando el cambio y movilizándose en busca de justicia climática, especialmente porque se estima que al menos 800 millones de niños serán afectados por esta crisis.


Así como el planeta está conectado, también es importante volver a conectarnos entre todos para alcanzar esa justicia climática y lograr que la adaptación al cambio no deje a nadie atrás.

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