Desarrollo territorial: el cambio para continuar la disminución de la pobreza y la desigualdad 

Por: Camila Rua

La pobreza y la pobreza extrema disminuyeron en 2023, de acuerdo con el “Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2024” realizado por la CEPAL. Sin embargo, sigue existiendo una amplia brecha de desigualdad, ya que el ingreso per cápita de la población más rica representa el 50,5% del ingreso nacional. Por ello, es necesario que se continúe el trabajo por el desarrollo territorial.

De los cinco últimos años registrados por la CEPAL, entre 2019 y 2023, el punto más alto de la pobreza extrema y la pobreza fue durante la pandemia, con 13,2% y 32,8% respectivamente. Es decir, que en ese momento casi la mitad de la población se encontraba en estados de pobreza. Mientras que, en 2023, ambos porcentajes disminuyeron a 10,6% en pobreza extrema y 27,3% en pobreza.

Cada una, la pobreza extrema y la pobreza, disminuyeron 2,6% y 5,5% respectivamente. La disminución de ese porcentaje implica un cambio de situación para personas que antes no podían satisfacer sus necesidades básicas por falta de recursos. Al mismo tiempo que los ingresos de la población más rica representan el 50,5% del ingreso nacional, los ingresos de la población más empobrecida representan el 4,8% de los mismos, hasta 20 veces menos.

Por eso, es necesario implementar políticas y estrategias de desarrollo territorial, ya que este proceso de desarrollo busca fortalecer las capacidades locales, teniendo en cuenta las realidades, puntos fuertes y débiles de un territorio. De manera que las comunidades crezcan económicamente con una distribución del ingreso equitativo, a la vez que conservan el medio ambiente que habitan.

Para lograr este enfoque territorial en el desarrollo, es fundamental que las comunidades tengan gobernanza en su territorio, desarrollo sostenible, crecimiento económico, procesos y estructuras colaborativas. De acuerdo con la CEPAL en su informe “Desarrollo territorial sostenible y nuevas ciudadanías 2020”, este último elemento, los procesos y estructuras colaborativas, es clave para el desarrollo territorial, ya que, desde lo colectivo las personas pueden disminuir las desigualdades.

Aun así, todos los elementos mencionados deben ser auspiciados y tenidos en cuenta en el desarrollo y aplicación de políticas públicas para que puedan ser realmente integrales. Un ejemplo de políticas públicas para el desarrollo territorial es el “Plan Integral para la Amazonía, 2021-2035” realizado por el gobierno de Ecuador que busca impulsar un modelo socioeconómico, cultural y ambiental sostenible en las seis provincias amazónicas del país.

 La disminución de la pobreza y la pobreza extrema es un avance significativo, pero no es posible continuar en esa dirección sin realizar cambios en las dinámicas de vida que han acentuado las desigualdades.

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