Las bordadoras de Ouro Preto

Por Julieta Escala

Ouro Preto (antes llamada Vila Rica), nombrada por el Emperador Pedro I de Brasil como la “Ciudad Imperial”, fue capital del estado de Minas Gerais hasta casi el año 1900. Centro neurálgico de las rutas del oro y la explotación esclava en la era colonialista, esta ciudad de riqueza sin fin, se convirtió  en un monumento vivo de la historia fundacional de Brasil. En parte gracias a la extracción, el sometimiento y también al agitado movimiento sociocultural.

La caracteriza la calidad estética de toda su arquitectura colonial y una cantidad llamativa de iglesias que parecen custodiar la ciudad desde diversos puntos y alturas. A partir de 1930, una serie de políticas públicas orientadas a la preservación y reconocimiento del valor cultural, histórico y artístico de las obras y edificios de Ouro Preto, escalaron satisfactoriamente hasta conseguir que, en 1980, se convirtiera en el primer bien cultural de Brasil inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial. Este es un hito que define el carácter de una comunidad que entiendió el peso de su historia y con ello construyó una identidad.

La Tradición Echa Raíces En Los Corazones

Como sabemos, alrededor de las prácticas religiosas, surgen y se transmiten todo tipo de manifestaciones artísticas y artesanales. En la historia del bordado en Ouro Preto, la imponente presencia del catolicismo, con su cultura barroca y sus vestimentas ricas en detalles, introdujo esta técnica que pronto fue reinterpretada y fusionada con los saberes de una comunidad que ya conservaba la ancestral tradición del trabajo con hilos. El encuentro entre nuevos formatos, materiales y motivos fue dotando de significado la práctica del bordado artesanal. Esta, de carácter familiar y transmitida de generación en generación —en su mayoría por mujeres—, se mantiene hasta hoy con una vigencia admirable.

Bordar La Ciudad

Detrás de toda práctica compartida hay un propósito común y el de las bordadoras de Ouro Preto parece estar relacionado con mejorar la calidad de vida de las mujeres que se acercan, cediendo un espacio fraterno y creativo. Muchas veces estos espacios tienen una finalidad solidaria, como recaudar fondos a través de la venta de los productos, y destinar parte de ellos a alguna una causa social. 

En el transcurso del período de producción, la inspiración de las bordadoras deja huella con el estilo, los colores y las técnicas que las caracterizan. Se pueden encontrar diseños que aluden a la naturaleza, al marco arquitectónico de la ciudad, a las Iglesias y la religión o a la poesía de los escritores ouropretanos que encuentran homenaje en letras bordadas sobre algún tapiz o almohadón. 

Hacer Historia

Actualmente, Ouro Preto, con una población de poco más de 70.000 habitantes, cuenta con decenas de grupos y colectivos de mujeres bordadoras que, espontáneamente, comenzaron a reunirse para enseñar y perpetuar la experiencia artesanal. A lo largo de los años, la modalidad de encontrarse a bordar, invitar a las allegadas, compartir conocimientos, comida y momentos de vida, fue replicándose en diferentes puntos de la ciudad. 

En 2019, se logró el reconocimiento del bordado como Patrimonio Inmaterial municipal y, a partir de este evento, surgieron las políticas públicas necesarias para garantizar espacios de exposición y venta de productos, clases, circuitos de ferias, divulgación, entre otros. 

Transmitir Para Honrar

Las tradiciones son columnas flexibles que dan estructura y sostén al espíritu de los pueblos. Animadas por la emoción y las historias que las componen, las costumbres y prácticas compartidas, tienen más que ver con el amor que con la técnica. El bordado en Ouro Preto está ligado a todas esas madres y abuelas que pacientemente legaron el oficio, mientras de forma invisible transmitian a sus aprendices el cariño por lo artesanal y el valor del tiempo con otros. Eso es lo que  narra Jacira Helena, quien lidera “Casa da Chita”, asociación de mujeres bordadoras: “el mayor orgullo que tengo de este oficio es de dónde lo aprendí, porque quien me lo enseñó fue una persona muy importante en mi vida, mi madre”.

A Jacira, y a tantas otras, la impulsan los recuerdos de ese traspaso, de ese legado amoroso que, ahora, inspira a sus compañeras, quienes desearán continuar con la tradición de los encuentros para honrarla.

Fuentes

https://whc.unesco.org/en/list/124

https://www.ouropreto.mg.gov.br/turismo/atrativo-item/1800

https://globoplay.globo.com/v/5732979/?s=0s

https://www.ouropreto.mg.gov.br/noticia/1496

https://www.em.com.br/app/noticia/gerais/2019/11/13/interna_gerais,1100682/ouro-preto-registra-reinado-e-oficio-das-bordadeiras-e-rendeiras-como.shtml

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