Por Julieta Escala
Cuando las madres y abuelas deciden guardar durante años su vestido de casamiento, los trajes de algún evento especial, pañuelos o soquetes de bebés, lo que están haciendo es conservar parte de su patrimonio, que será también el nuestro.
¿Por qué decidimos preservar algunas ropas? Porque, a través de ellas, también dialogamos con nuestra historia. La indumentaria habla de las personas y sus costumbres, de las técnicas de producción, de los diseños de la época. Son bienes patrimoniales que guardan en sí el valor cultural, social y artístico de las comunidades y el momento histórico. Al ser objetos en contacto con el cuerpo y más, expuestos a las condiciones ambientales, la preservación de sus materiales es dificultosa. Cuando se trata de indumentaria que sobrevive al paso de los siglos, la tarea de conservación se convierte en un oficio que conjuga rigurosa investigación y conocimientos técnicos, históricos y artísticos para poder lograr un buen tratamiento y restauración de las piezas.
Restaurar es preguntarse
La tarea de conservación y restauración del patrimonio textil conjuga múltiples disciplinas y abarca varias instancias que permiten reconocer y tratar correctamente esa indumentaria.
Nunca el objetivo final es intervenir las piezas, sino protegerlas y acondicionarlas utilizando técnicas y materiales originales. Por eso, se realiza un estudio minucioso del contexto histórico que envolvía a las prendas al momento de ser producidas. ¿Qué método se utilizó? ¿Qué materiales? ¿Para quién estaba hecho? ¿Dónde se utilizó? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Qué lo convierte en un bien cultural?. En definitiva, ¿por qué es importante conservarlo? y ¿de qué nos está hablando en el presente esta prenda?
Proteger con técnica
Los textiles pueden someterse a diferentes tratamientos para lograr su conservación, protección y recuperación según las condiciones de cada caso.
La limpieza es el primer paso. Siempre realizada de forma suave y usando el método adecuado para el nivel de deterioro de las telas. Algunas de las técnicas son aspirar, limpiar en seco o en húmedo con algún detergente suave no invasivo. De esa manera se remueve el polvo o la suciedad de las superficies.
En ciertos casos se puede requerir de algún remiendo debido a que las prendas presentan hilachas o roturas y, para evitar un mayor daño, se cose según el hilo y el tipo de costura que originalmente lleve la pieza.
Cuando los textiles están demasiado frágiles se pueden necesitar intervenciones más importantes como colocar soportes de tela o redes de conservación para no continuar con la tensión de la tela y evitar un mayor deterioro.
Por último, uno de los factores clave en la conservación de textiles es el ambiental. El control de la humedad, la temperatura y la luz es imprescindible para mantener las fibras en condiciones. Por eso, los espacios de exhibición y guardado poseen un clima controlado y protección de rayos UV.
Cuidar Inspira
Quizás, una forma de llevar a cabo la sostenibilidad en nuestros guardarropas sea conocer trabajos como este que enseña sobre la importancia de la conservación y el remiendo y ven en los textiles valor cultural e histórico. Quizás recuperar prendas de nuestras abuelas o madres sea parte de proteger nuestro patrimonio familiar y seguir dándole vida y circulación a la historia que nos construye. Tal vez, hacernos preguntas, aprender a cuidar nuestra ropa o saber cómo recomponerla son pasos importantes en la búsqueda de sentido y las elecciones de lo que llevamos puesto.
Fuentes:
https://www.youtube.com/watch?v=Rl-KJm8JJO0 Conservación-restauración de textiles e indumentaria. Instituto del Patrimonio Cultural de España.
https://www.moratamasdeu.com/destacados/conservacion-restauracion/?lang=es
https://www.mhm.cl/Conservacion_02.aspx


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