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Miopía ambiental

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Por Ángeles Lopez


3...2...1... Es oficialmente mi cumpleaños y el reloj sistémico de mi mente se contrapone al biológico regresando a cero, llenándose nuevamente de nuevos anhelos, deseos y propósitos a cumplir durante los próximos 365 días hasta mis próximos treinta y... pocos, por ahora.     

Estiro los brazos con todas mis fuerzas aún entre sábanas antes de levantarme y poner el pie derecho en el piso antes que el izquierdo, camino exactamente 17 pasos hasta llegar al baño para lavar mis dientes, mirarme al espejo y darme cuenta que a simple vista todo sigue igual y no han nacido más canas de las que ya contabilicé la noche previa.

Vuelvo a caminar 17 pasos más de regreso a mi habitación y pongo un audio de meditación para agradecer por el nuevo día, enciendo el incienso de canela que le compré a Igone Natural en el mercadillo; una chica muy simpática que me explicó lo que hacía y de cómo tenía que usar cada unos de sus productos de acuerdo a su olor y componentes. Es maravilloso cómo, si te das el tiempo de hablar con el creador de los productos que estás por comprar, te llenas de miles de razones emocionales para justificar la compra que estás a punto de hacer.

Y ahí estoy, meditando con un agradable olor a canela, mirra y flores, visualizando y agradeciendo por un día más y un año más, analizando mis pensamientos y regalándome los primeros minutos del día para conectar conmigo misma.

Y así llegó este planteamiento a mi mente: sin estos rituales… ¿Podría ser capaz de alcanzar los resultados que quiero plantearme para mi nuevo año de vida?

Los cumpleaños al igual que el inicio de un Año Nuevo representan un volver a empezar. Son momentos de finitud donde aparecen todos nuestros dolores, inconformismos y deseos de cambio, buscando un crecimiento y mejora en nuestra vida. Son los únicos o pocos momentos donde nos surge la empatía de manera natural para conectar con lo que nos rodea.

Hago énfasis en conectar por la actual desconexión en la que vivimos hoy, y resulta irónico que esto esté pasando justo ahora que el mundo está cada vez más conectado a nivel digital. Estamos expuestos y bombardeados de tanta información por segundo que nos hemos acostumbrado a vivir en una constante apatía para no sentir dolor. 

De hecho, el otro día leí un estudio realizado en 2021 por la Revista de Neurología, donde explica a nivel científico, que el exceso de información causa estrés mental y sobrecarga informativa neuronal, causando un déficit de atención humana que se agravó aún más durante la pandemia de COVID-19.

¿Acaso esto también esta incidiendo en lo que está pasando actualmente con nuestros negocios y con esta resistencia al cambio? ¿El déficit de atención afecta y se convierte en retraso en la toma de decisiones y por ende en inercia ante el latente calentamiento global que estamos experimentando? Muy posiblemente sí. 

Pero, también  puede ser que se torne en algo incómodo ahora que el planeta está lanzando sus canitas al aire. 

Y es aquí que nos empezamos a dar cuenta sobre la urgencia de tomar acciones y adoptar cambios profundos; cambios que deben surgir desde nuestras acciones que, a su vez, hacen parte de la toma de decisiones sobre: el cómo, el por qué, y tantos otros cuestionamientos que afectan lo que deberíamos asumir sobre lo que realmente significa la Sostenibilidad para, a partir de ello, asumir modelos de negocio de forma responsable con el planeta. 

Porque no es posible que estemos viviendo  una constante miopía ambiental (...Si fuera científica tenlo por seguro que así patentaría a este fenómeno).

No vemos lo que está ante nuestros ojos.! Y si lo vemos, estiramos lo máximo posible el momento de cambio. Pensando que aún tenemos tiempo, y esperando a que llegue esa finitud en nuestras vidas o en nuestras empresas para decir, bueno ya tocó cambiar. Es evidente que las consecuencias de no cambiar ya comienzan a ser notorias, y vemos cómo el reloj sistémico y capitalista al que estamos acostumbrados está colapsando y cada vez se contrapone con menos potencia al reloj biológico del planeta.

Hoy es oficialmente mi cumpleaños, y he hecho todos los rituales necesarios para comenzar un gran y nuevo año en mi vida, lo que no mencioné, es que estos rituales los hago todos los días desde hace ya muchos años. Y no fue hasta que conecté con mi entorno, que supe  lo que debía mejorar y ajustar en mi vida para vivir aquello que deseaba. Los resultados comenzaron a ser evidentes cuando decidí tomar acción, no solo en mi cumpleaños, no solo cada fin de años sino todos los días y paso a paso.

Intentemos estar más conectados, para darnos cuenta que el cambio puede ser algo natural y que tiene sentido: desde darnos tiempo a nosotros en los primeros minutos del día; permitirnos el placer de escuchar a una chica simpática que vende su producto; hacernos conscientes de cuántos pasos necesitas dar hasta llegar al baño. Abre los ojos!

3...2...1... Hoy te toca a ti.

Fuentes:

Síndrome de Sobrecarga informativa https://neurologia.com/articulo/2021113

Igone Natural https://www.instagram.com/igonenaturalbio/


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